Se vislumbran elecciones en el horizonte de la política vasca. Sin embargo, el lehendakari, el único que puede convocarlas, se resiste a hacerlo, en contra de lo que le demandan dos tercios del Parlamento y la mayor parte de la opinión publicada. La ciudadanía, atemorizada por la cruda situación económica, ya no espera iniciativas de calado de este Gobierno, y observa perpleja la absurda prolongación de una legislatura agotada.
“No es tiempo de elecciones, sino de soluciones ante la crisis”: ese es el mensaje del lehendakari y su partido. No consigo entender por qué elecciones y soluciones son conceptos incompatibles, cuando, hoy aquí, constituyen un binomio inseparable. Tras el fracaso del acuerdo PSE-PP, que ha dejado al lehendakari y su Gobierno en insólita minoría –ni en votos ni en escaños son el primer grupo del Parlamento–, las elecciones son necesarias precisamente para que la política aporte soluciones. No hay soluciones sin elecciones. Sigue leyendo





