Diversidad lingüística: creyentes y practicantes

En un Estado plurinacional y multilingüe, y no otra cosa es España, la única base posible de convivencia es el respeto mutuo y la observancia escrupulosa de las reglas de juego democráticas y de los preceptos de la pluralidad.

Ningún demócrata objetará nada a tal afirmación, que, si de algo adolece, es de obviedad. Pues bien, la reciente toma en consideración en el Congreso de los Diputados de la proposición de ley del PNV para el cambio de la denominación oficial de los tres territorios de la CAV, según la cual estos pasarán a ser denominados tal y como en su día decidieron las respectivas Juntas Generales, aun siendo, como en efecto es, una excelente noticia para la convivencia democrática, nos revela que, en materia de diversidad lingüística, mi afirmación inicial no es tan obvia como puede parecer.

Ciertamente, han sido necesarios nada menos que seis intentos, a lo largo de diez años, para quebrar la obstinada suma de votos de PSOE y PP y poner fin a una discriminación evidente: el mismo Congreso que daba el visto bueno a Ourense, A Coruña, Alacant, Girona, Lleida o Illes Balears impedía que la denominación oficial de los territorios históricos de la CAV en el Estado fuera Araba-Álava, Bizkaia y Gipuzkoa.

Pero no podemos pasar por alto que, si en esta ocasión ha prosperado la iniciativa del grupo parlamentario del PNV, ha sido debido al acuerdo presupuestario alcanzado por Zapatero y Urkullu. Es decir, parece más fruto de ciertas urgencias políticas que de una práctica convencida del fomento de la diversidad lingüística en el marco de España.

Saludemos, en todo caso, una medida que viene a reparar el quebranto continuado de la Ley de Normalización del Uso del Euskera, una norma de amplio consenso social y político, así como del Estatuto de Autonomía de Euskadi, ley orgánica que reconoce los regímenes forales específicos y privativos de los territorios históricos. En efecto, según dichas leyes corresponde a los órganos forales fijar la nomenclatura oficial de los territorios históricos. Además, la citada Ley del Euskera, en su artículo 10, establece la obligatoriedad de respetar la grafía propia de la lengua originaria euskaldun, romance o castellana. Eso es lo que legítimamente hicieron entre 1985 y 1990 las Juntas Generales de los respectivos territorios cuando decidieron fijar las denominaciones oficiales de Araba-Álava, Bizkaia y Gipuzkoa. Pero ocurre que dichos territorios son, además, provincias del Estado, por lo que era preciso que, mediante Ley del Congreso, los nombres de las provincias se adecuaran a los nombres oficiales de los territorios históricos. Lo han hecho respetando la grafía originaria, y nadie puede ver en ello una “erradicación del castellano”, como tampoco nadie puede ver una “erradicación del euskera” en el hecho de que la denominación oficial de, por ejemplo, Villabona, sea esa, con “v”, incluso cuando se escribe en euskera.

La medida adoptada aúna, pues, el respeto a las leyes y el respeto a la voluntad de la ciudadanía de los territorios en cuestión, expresada a través de su legítima representación democrática. Pero, con ser ello esencial, es otra la reflexión a la que nos emplaza: la asunción y la promoción de la diversidad lingüística no deben verse constreñidas al ámbito de las comunidades autónomas correspondientes, sino que son tareas ineludibles del propio Estado, puesto que debería ser el propio Estado el primer interesado, desde el punto de vista democrático, en que los diversos países que lo constituyen se sientan cómodos y ecuánimemente tratados en su seno. Se trata, en consecuencia, de que las instituciones del Estado se esfuercen en que la ciudadanía de las comunidades monolingües no viva la diversidad lingüística como algo ajeno ni como una rareza propia de un documental de National Geographic. Lo normal es que las denominaciones oficiales en las lenguas propias tengan el mismo reconocimiento en todo el Estado. En suma, el Estado –sus gestores políticos e institucionales– deben pasar, en materia de diversidad lingüística, de las proclamas a los hechos, de ser creyentes a ser practicantes de la diversidad lingüística, lo que es tanto como decir practicantes modélicos del respeto, la tolerancia y la armonía social.

Pedagogía social, por tanto, y naturalidad: he ahí las dos claves del único comportamiento deseable por parte de las instituciones del Estado en materia de diversidad lingüística. La asunción consecuente de la diversidad lingüística, la renuncia a utilizar el cedazo de la uniformización, la actitud de aceptar y respetar a los diferentes sin que nadie tenga que renunciar a su diferencia, solo tiene un beneficiario: la convivencia.

 

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Goiena: Un futuro ya presente

Sabemos que el uso es el indicador por excelencia de la vitalidad de una lengua y que el conocimiento es condición necesaria pero no suficiente para el uso. Sabemos que, entre otros muchos factores, por ejemplo, la calidad y capacidad de atracción de los productos de consumo determinan de manera decisiva la altura que alcanza el mercurio en el termómetro del uso de cualquier lengua, en especial cuando se trata de lenguas cuyas personas usuarias son al menos bilingües y pueden por eso mismo elegir entre productos producidos en más de una lengua. El caso del euskera no es, claro está, una excepción.

Esto es especialmente verificable en uno de los ámbitos cada vez más decisivos –todo apunta que lo será aún más en el futuro- para la revitalización del euskera: el ámbito de los medios de comunicación. La comunicación e información local en euskera se ha ganado una elevada aceptación en numerosas comarcas de Euskadi. Sin duda, queda un amplio margen de mejora que recorrer, pero no es fruto de la casualidad que el sector de los medios de comunicación de ámbito e información local se haya apuntalado como el de mayor consumo en euskera. Muchos de estos medios han encontrado un nicho que otros no lo ocupaban, o lo hacían insuficientemente, y, en general, han sabido hacerlo con criterios de calidad y pluralidad, con la mirada puesta en dar satisfacción a las expectativas de los consumidores. Este mes de noviembre cumple diez años un grupo de comunicación en euskera que, desde mi punto de vista, constituye un modelo de referencia para los medios de comunicación en euskera y cuenta con una trayectoria que debe ser reconocida. Me refiero a Goiena.

Sirvan estas líneas para, en primer lugar, felicitar en su décimo aniversario a todo el equipo humano que hace posible a diario el proyecto de comunicación multimedia Goiena, un conjunto formado por la edición en papel de Goienkaria –con dos ediciones semanales–, la televisión y la radio digitales –que abarcan toda la comarca de Debagoiena, y ediciones digitales que integran una comunidad de blogs, foros de debate e información, así como en el pasado alguna tan popular en la red como Sustatu.com, de elevada audiencia y referencia diaria para miles de euskaldunes en toda Euskal Herria. Felicitar al equipo humano y, ¡cómo no!, al amplio tejido social e institucional que ha hecho posible este pequeño milagro que hoy es el proyecto Goiena: asociaciones locales de promoción del euskera, distintos colectivos y asociaciones culturales, cooperativas, ayuntamientos, Diputación y Gobierno Vasco y, ante todo, a los miles de euskaltzales que desde los comienzos de este proyecto común han hecho posible con su trabajo y apoyo un realidad que es futuro ya presente. Veamos por qué…

El actual proyecto multimedia Goiena nació hace diez años de la convergencia de distintos medios de comunicación locales del Alto Deba, cuando no parecía fácil que en las circunstancias de la época convergieran en un único proyecto. Mucho menos tratándose de proyectos tan diversos y de gran arraigo cada uno en sus respectivos municipios: hablo de revistas locales como Arrasate Press, Berrigara, Aretxagazeta…, de televisiones o radios locales como la de Arrasate; hablo de saber entroncar en un solo proyecto realidades de municipios como Aretxabaleta, Arrasate, Bergara, Elgeta, Eskoriatza, Leintz-Gatzaga, Oñati e incluso Aramaio en la provincia de Álava. Todo un reto atenazado por varias y distintas inercias que no parecían fáciles de superar.

Precisamente, a menudo me suelo referir a la necesidad de superar las inercias negativas propias de todo proyecto, pues son con frecuencia las que agotan y condenan a un “vivir por no morir” multitud de éstos en todos los ámbitos de nuestra sociedad. He ahí, pues, el primer punto por el que destaco el proyecto de Goiena como un proyecto de futuro, pues considero que su génesis y desarrollo responden a uno de los más serios análisis estratégicos que se han realizado en el sector de los medios de comunicación en euskera de nuestro país, superando inercias y particularismos de muy difícil gestión.

Como segundo punto destacaré la calidad del producto Goiena, una calidad de contenidos y calidad estética avalada por miles de lectores, telespectadores y radioyentes, y por decenas de patrocinadores comerciales que contratan publicidad por interés comercial –no por imperativo militante- y se pelean por situar sus marcas comerciales en la primera página.

Un tercer punto me obliga a referirme a mi afirmación de que Goiena es futuro ya presente, porque si algo ha demostrado la Cooperativa ha sido ser la vanguardia del proyecto multimedia de las iniciativas de comunicación en euskera en cuanto a incursión en las nuevas tecnologías, incursión realizada con algo más que un notable éxito y desde presupuestos sociales y económicos muy realistas. Goiena ha sabido adelantarse al nuevo rumbo que están tomando los medios de comunicación y la intercomunicación social en sí, sin ambiciones irrealizables ni desproporcionadas, con un espíritu innovador y pragmático de hacer avanzar la normalización del uso del euskera en la comunicación social sabiendo adaptarse a las circunstancias del sector, siempre difíciles y cambiantes. En esa actitud “marca de la casa” podría hallarse la razón que explique que se trata de un proyecto, no sólo viable, sino en constante crecimiento incluso en momentos económicos difíciles como los actuales.

Es ingente la labor que resta para poder entroncar el euskera en las nuevas tecnologías, que se desarrollan a una velocidad y con características difíciles de prever. Goiena, en ese sentido, no sólo es futuro, sino también es presente como referente del camino a seguir en el ámbito de los medios de comunicación en euskera. Un referente cuyas diferentes ediciones o versiones en papel, televisión e Internet serán conocidas, todas ellas, en el futuro inmediato, bajo la marca Goiena.

Todo lo dicho no desmerece en modo alguno, sino al contrario, el trabajo que están realizando en otros puntos de nuestro país otros agentes del sector, otras muchas asociaciones y entidades de promoción del uso del euskera que están trabajando, algunos en condiciones muy difíciles, por desarrollar prensa escrita u otros medios de comunicación haciendo frente a los retos del cambio de hábitos y de consumo. Son muchos en las distintas comarcas de la Comunidad Autónoma de Euskadi, ni qué decir en las extremas condiciones de Nafarroa o Iparralde… Hago extensiva a todos ellos mi felicitación, porque sé que es todo el sector el que se congratula del éxito del grupo Goiena y a todo el sector beneficia y beneficiará contar con un modelo estratégico donde no faltan ni la calidad ni la excelencia y que creo es bien consciente de sus limitaciones y de dónde ha de enmendar y mejorar.

Todo ello responde, sin duda alguna, a la singular simbiosis que se produce en el tejido social de Debagoiena –y que no vamos a descubrir ahora–, un sincretismo que la ha hecho pionera en muchos aspectos y que apunta a seguir pilotando la difícil singladura que ya ha iniciado el euskera en el devenir del siglo XXI. ¡Y que cumpla muchos más! Zorionak!

 

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Elkarrizketa «Beterriko liburuan»

1958 urtean Ataunen jaio zen Patxi Baztarrika Galparsoro. Donostian bizi da egun. Filosofia eta Hezkuntza Zientzietan lizentziatua dena, Andoaingo Udal Euskara Zerbitzuaren arduraduna da 1980 urteaz geroztik. Tartean, 2005-2009 aldian, Eusko Jaurlaritzako Hizkuntza Politikarako sailburuorde izan da. Hizkuntza Politikari buruz hainbat artikulu idatzi eta hitzaldi ugari eskaini izan du, baita hainbat azterketa egin ere. Aurten Babeli gorazarre liburua argitaratu du.

Espezialistei ez ezik, askotariko irakurleei zuzendutako liburua da Babeli gorazarre. Hizkuntza aniztasunaren aldeko aldarria egiten du Baztarrikak orriotan.

 

Euskalgintzaren baitan, zure ibilbideko zein unetan erabaki zenuen liburu hau idazten hastea?

Liburua idazteko asmoa eta erabakia Hizkuntza Politikako Sailburuorde nintzelarik hartu nuen, azken bi urteetan. 2005-2009 tarte horretan Hizkuntza Politika gizarte bizikidetzarekin eta kohesioarekin zuzenean lotzen zuen diskurtsoa eraiki genuen. Talde lanaren eta eztabaida ugariren emaitza izan zen diskurtso hori, eta noski, irakurketa ugari daude. Liburu hau ez da bat-batean niri sortutako ideia bat, aitzitik leku askotatik edaten du: bai autore askoren ekarpenetatik eta baita Hizkuntza Politikako sailburuordetzako lantaldearenetik ere.

Datu zurrunbiloa, idazle eta hizkuntzalarien aipuak, kritikak, iritziak, proposamenak…, denetarik bildu duzu liburuan. Zer nolako lana izan da zuretzat liburua hezurmamitzea?

Liburua prestatzeko aurrelana oso erraz eta etenik gabe egindakoa da: besteak beste, bai dokumentazioa jasotzea, baita ideiak gauzatzeko eskemak egitea ere. Liburuaren idazketa, aldiz, uste baino zailagoa izan da. Gainera hiru planotan egindako liburua izateak ere areagotu egin zuen zailtasun hori: Batetik, hizkuntza pluraltasuna eta hizkuntza politika globalizazioaren testuinguruan; bestetik Bizikidetzarako hizkuntza politika espainiar estatuan eta Europako erakundeetan, eta azkenik; Bizikidetzarako hizkuntza politika Euskadin.

Euskararen gaiak euskal gizartean duen pisua ikusita, nola liteke Hizkuntza Politikaz kaleratzen den lehen edo lehenengotako saiakera politikoa izatea liburu hau?

Politikatik ere idatzi izan da Hizkuntza Politikaz, baina seguruenik gehiago landu da espezialistek espezialistei zuzenduta: Esaterako, soziolinguistek soziolinguistika mundurako idatzita… Nik itsu-itsuan uste dut euskararen auzia ez dela euskaraz bizi nahi dugunon auzia soilik, euskal gizarte osoarena baizik. Aipatu auziak gizarte bizikidetzarekin eta kohesioarekin zuzen-zuzeneko lotura duenez, azken batean Hizkuntza Politikaren protagonistak herritar guztiak dira; baita elebakarrak ere. Guztiek dugu herri honetako Hizkuntza Politikan zeresana eta horregatik da garrantzitsua espezialistentzat beharrean, publiko zabalarentzat gogoeta egin eta gai honetaz idaztea.

Elebitasunarekin batera, gaztelania eta frantsesaren ondoan ikusten diozu soilik etorkizuna euskarari. Konta iezaguzu…

Euskarak eduki dezakeen etorkizun bakarra gaztelaniaren edo frantsesaren ondoan izango da. Gaztelaniarik edo frantsesik gabeko Euskal Herria irudikatzea, –non euskara sozialki erabiliko den hizkuntza bakarra izango den–, nire ustez ameskeria hutsa da eta era horretako estrategiek ekarriko luketen ondorio bakarra euskararen kaltekoa izango litzateke. Euskara baino indartsuagoak dira beste bi hizkuntzak eta euskara izan daitekeen indartsuena izatera iristen den egunean ere, hiztunen masa kritikoa beti izango da ondoan dituen gaztelaniak eta frantsesak duten masa kritikoa baino txikiagoa. Era horretako estrategiak, borondaterik onenarekin planteatuta ere, euskararentzat suizidak dira inolako zalantzarik gabe. Etorkizuneko euskal gizartea eleanitza izango da, baina ez etsipenez onartu beharko genukeen egoera bezala. Gizarte honetako herritarren gehiengoak nahi du eta dugu gizarte hau eleanitza izatea. Ba al dago gurasoren bat bere seme edo alaba euskal elebakarra izatea nahiko lukeenik? Kontu honetan askotan itxurakeria asko erabiltzen da eta patxadaz galdetu beharko genioke geure buruari benetan zer nahi dugun. Erantzuna dudarik gabe, gizarte eleanitzaren aldekoa da; baina gure eleaniztasun horrek duen elebitasunean (hegoaldean gaztelaniarekin eta iparraldean frantsesarekin), euskararentzako toki egokia eraiki behar da euskara biziberritu eta hizkuntza moderno eta garatua izaten jarrai dezan. Eleaniztasun horren barruan aurkitu behar du euskarak bere lekua, ez bakarrik beste biderik ez dagoelako, baita hori delako herritar gehienen gogoa eta borondatea. Euskara salbatu eta indartsu ikusi nahi dugunok ez da beste hizkuntzen kontra ezer egin nahi dugulako, beste hizkuntzekin batera indartu nahi dugulako baizik.

Hego Euskal Herrian, esaterako, gaur gaurkoz euskara eta gaztelaniak  parekotasun hori lortzea posible ikusten al duzu?

Bistan da ez dagoela berdintasunik bi hizkuntzen presentzia eta erabilera sozialean. Gainera, bi hizkuntzen arteko ahalik eta berdintasun handienera iristea izan behar du gure helburua. Legalki berdintzat aitortuta dauden arren, –biak dira hizkuntza ofizialak–, sozialki agerikoa da ez dela horrela. Helburua berdintasun soziala baldin bada, bitartekoak ezin dira berdinak izan hizkuntza batentzat eta bestearentzat. Ondorioz, berdintasunera eraman behar den hizkuntza ahulen hori indartzeko tratamendu positiboak behar dira; bi hizkuntzei tratu bera emanez gero, ez baitira sekula berdintasunera iritsiko. Bide hori nondik abiatzen garen oso kontziente izanda egin behar da, helburu lorgarriak jartzeko. Hau ez da goizetik gauera konpon litekeen zerbait eta bestelakorik iradokitzen duenak ez daki zertaz ari den edo gezurra esaten du, beste interes batzuengatik. Helburu lorgarriak jartzen ez badira, frustrazioa besterik ez da sortuko gizartean eta frustrazioak ez ditu lagunak egiten. Helburuek anbiziotsuak baina egingarriak izan behar dute. Era berean, oso garbi dago berdintasuneko bide hori hizkuntza batek ez duela berez egiten. Laissez-faire, laisser-passer politika egiten bada, errealitatean hori ez da askatasunaren alde jokatzea, ahuletik ahulago bihurtzeko bidean jartzea baizik. Egoera ez da goizetik gauera konponduko, baina ezta berez ere: hizkuntza politika eragile bat behar du horretarako eta batez ere, herritarren borondatea, gogoa eta atxikimendua behar ditu. Elebakartasuna nagusi duen gizarte batetik, –gure gizartea duela 25 urte halakoxea zen–, elebitasunerako bidea ezin da deserosotasunik onartu gabe egin. Gizarte bizikidetza eta kohesiorako ditugun bi hizkuntza horiek gure gizartean ahalik eta berdinkideenak izatea ona baldin bada, hori lortzeko ahaleginen bat egin behar dugula jakin behar dugu. Egin behar dugun esfortzu hori definitzen asmatzea da helburu lorgarria.

Liburuan maximalista lasterzaleak eta minimalista motelzaleak aipatzen ditut. Maximalisten ustez, arauarekin, diruarekin eta agintari euskaltzaleak edukitzearekin dena eginda dago eta azkarrago edota gehiago egiten ez bada, ez da behar adina egiten. Minimalistentzat, berriz, hizkuntzen bizikidetza eta berdinkidetasunaren alde egiten den guztia gehiegizkoa da eta euskararen erabilera bultzatzeko hartzen diren neurri guztiak inposizio dira haientzat. Hizkuntzaren berdinkidetasunean aurrera egiteko ez du balio ez hizkuntz darwinismoak, ezta dogmatismo linguistikoak ere eta bi bide horien artean demokrazia linguistikoaren bidea aldarrikatzen dut. Demokrazia linguistikoaren bidea herritar guztiei hizkuntz aukera berdintasuna bermatu behar zaiela eta herritarrek egiten dituzten hizkuntza aukerak errespetatu egin behar direla moduan ulertuz.

 

Zein jarrera hartuko ote dute herritarrek hizkuntzen bizikidetza eta berdintasunaren aurrean?

Euskal herritar gehien-gehienek gizarte elebiduna nahi dutela argi dago. Euskara nahiz gaztelania edo gaztelania nahiz euskara ezagutuko duten herritarrekin bi hizkuntza horiek erabiltzeko aukera izango duen gizartea eraiki nahi dute. Besterik da helburu horretan bakoitzak bere buruari zer nolako erantzukizuna jartzen dion. Horren lekuko da, esaterako, hezkuntza sisteman, A, B eta D ereduek izan duten bilakaera. Hizkuntz ereduak 1982 urtean jarri ziren martxan eta momentu hartan hezkuntza ez unibertsitario guztian, A ereduak %80a suposatzen zuen eta D ereduak %12. Gaur, hezkuntza ez unibertsitario guztian D ereduak % 60a hartzen du eta A eredua ez da %20ra iristen. Herritarren borondatea oraindik eta garbiago zein den ikusteko, Haur Hezkuntzako eta Lehen Hezkuntzako matrikuletan A eredua ez da gaur %6ra iristen eta D ereduak %80a harrapatu du. Gurasoek beren seme-alabek euskara eta gaztelania, bi hizkuntzak menderatzea nahi dutela adierazten du horrek. Etorkizuneko perspektiba batean elebiduna izango den gizarte batera goaz. Noski, hainbat egoeraren ondorioz edo hala izatea erabaki duten elebakarrek ere errespetu guztia merezi dute eta elebakar diren herritar helduek elebakar izateak sortzen dien muga horrekin jarrai dezakete, nahi badute. Baina, gizartearen antolamenduaren aldetik gauza pare bat garbi eduki behar dugu: batetik, herritarren hizkuntz aukera errespetatu eta bereziki aitortu dizkiogun hizkuntz eskubideak bermatu nahi baditugu, –euskara nahiz gaztelania erabiltzekoa, hain zuzen–, bistan da elebiduna dela eskubide horiek edozeinek baliatzeko bermeak ematen dituena. Elebakarrak, aldiz, eskubide hori baliatzeko oztopoak jartzen dizkio elebidunari, euskaraz egin nahi baldin badu. Bizikidetzarako arazoak ez datoz elebitasunetik, elebakartasunetik baizik. Gure gizartean bizikidetza sozialaren aldeko apustua egiten baldin bada, elebitasunaren aldekoa egin behar da. Ahalik eta adostasunik sozial eta politiko handienarekin egin behar da hori, oso garbi edukiz ez dugula bata besteari bizkar emanda biziko diren hiztun komunitate diferentez osatutako gizarterik nahi. Hizkuntza biak ezagutu eta erabiliko dituen gizarte bakar bat nahi dugu. Kontua ez da hizkuntza bat edo besteren erabilera inposatzea, ez euskararena eta ez gaztelaniarena. Baina hemen hizkuntza komun bat badugunez eta, beraz, elebidunak elebakarraren hizkuntza ere ezagutzen duenez, badirudi elebakarraren hizkuntz eskubideak jarri behar direla elebidunaren hizkuntz eskubideen gainetik. Hori okerbidea da, ez bizikidetzaren bidea.

‘Euskaraz eta kitto’ lemapean urtetan lanean aritutako euskara taldeek, –Euskal Herrian Euskaraz-ek (EHE) esaterako–, zein jarrera hartu beharko luke zure iritziz elebitasunaren proposamenaren aurrean?

‘Euskaraz eta kitto’ edo ‘En castellano y punto’ diskurtso zaharkituak dira niretzat, gizartearen errealitatetik oso urrun daudenak eta herritarren borondatearekin zerikusirik ez dutenak. ‘En castellano y punto’k ‘Euskaraz eta kitto’k baino indar sozial gehiago du, baina ‘En castellano y punto’k indar gehiago izatearen aurrean irtenbidea ez da ‘Euskaraz eta kitto’. Gaurko paradigma ez da elebakartasuna, ez euskarari nahiz beste edozein hizkuntzari dagokionez–. Gure gaurko eta etorkizuneko munduan, gure gizartearen paradigma hizkuntz aniztasunaren kudeaketa demokratiko eta iraunkorraren paradigma da, paradigma horrek berma dezakeelako bakarrik bizikidetza. Kohesio soziala bermatzen ez duten hizkuntz paradigmek erreka joko dute, ez daukate etorkizunik.

Euskarari dagokionez, erresistentziazko diskurtsotik, euskarak berak beste hizkuntzen ondoan behar besteko tokia izan dezan, beste diskurtso bat definitzera igaro behar da. Euskal Herrian milaka eta milaka euskal herritar daude beren lehen hizkuntzatzat gaztelania daukatenak eta hala edukitzen jarraitu nahi dutenak gainera, baina denbora berean, euskarak ere gizarte horretan lekua eduki dezan nahi dutenak eta beste milaka eta milaka herritarrentzat beren lehen hizkuntza euskara izan behar duela onartzen dutenak. Lehen hizkuntzatzat gaztelania duten milaka euskal herritar horiekiko estrategia ‘Euskaraz eta kitto’ baldin bada, horiek ez ditugu euskararen mundura erakarriko. Aitzitik, haiek uxatzea izango da normalena eta euskarak, gaur oraindik, herritarren ia erdia elebakarra duen gizarte honetan, hiztunen kopurua indartzea behar du. Hitz egiteko gai direnak hitz egitera bultzatzeko balio ez duten estrategiak eta euskaraz tutik ez dakitenak euskararantz pauso bat emateko balio ez duten estrategiak borondaterik onenarekin eta euskaltzaletasun ukaezinarekin planteatuak izan arren, ez dira estrategia eraginkorrak euskararen interesetarako.

 Gazte elebidunak gero eta gehiago dira, bereziki hiriburuetan. Baina gaztelaniaz hitz egiten dute nagusiki. Nola erakarri gazte horiek erabileraren aldetik euren hizkuntza ohiturak aldatzera? Eta gazteek euskaraz hitz egiteari bizkarra emango baliote, nola eman buelta egoera horri?

Printzipio orokor modura kontuan izan behar da euskarak arriskuak badituela eta edukiko dituela. Hainbatetan bestelakorik dirudien arren, euskararen erabilerak gora egin du azken urte hauetan. Erabilerak gora egin du esparru publikoan, baina adinari begiratzen badiogu, batez ere gora egin du gazteen artean. 16 eta 24 urte bitarteko gazteen artean, euskararen erabilera azken 10 urteetan bikoiztu egin da. Erabileran modu erabakigarrian eragiten duten faktoreak asko dira; besteak beste, hizkuntzaren gaitasun erlatiboa edota hiztunen dentsitatea. Gaitasunari dagokionez, eskolak ez ezik etxeko lehen hizkuntza izateak edo gune soziolinguistikoak berak eragin erabakigarria dauka. Azken hamabost urtetako ikerketa soziolinguistikoek erakusten dutenez, duela 20 urte ez bezala, orain elebidun gehienak 10000 biztanletik gorako herrietan bizi dira: hiriburuetan edo erdi mailako herrietan. Orain 20 urte aldiz, elebidunik gehienak oso gune soziolinguistiko euskaldunetan bizi ziren. Duela 25 urte, elebidun guztien %14a euskaldun berria zen. Gaur, elebidun guztien %44 euskaldun berria da; oraindik ere gehiago dira euskaldun zaharrak berriak baino. Kontuz ordea; gaur, 35 urtez azpiko gazteen elebidun guztien %55ek bere ama hizkuntza gaztelania baitu; beraz, euskara bigarren hizkuntzatzat hartu dute. Bestalde, ikerketa soziolinguistikoek erakusten dutenez, ama hizkuntza gaztelania duten euskaldun berrien gehiengoak euren etxeko hizkuntza gerora gaztelania dute, euskara jakinagatik. Ikerketek erakusten dute lehen hizkuntza euskara duten euskal hiztunen gehiengoak euskara duela etxean erabiltzen duten hizkuntza. Beraz, eskola euskararen hazkunderako ezinbestekoa bada ere, ama hizkuntzarena edota ingurune soziolinguistikoarena oso-oso erabakigarriak dira egiten den hizkuntzaren erabilerari begira. Batez ere eta bereziki, lagunarteko hizkuntza izateko. Gaur gazterik gehienak elebidunak dira, baina elebidun horien gehienak beren lehen hizkuntza gaztelania dutelarik, horrek eragin egiten du beren hizkuntz jokabidean. Euskararen etorkizuneko biziberritzearen eta indartzearen giltzarri nagusietako bat gazte horiek egiten dutenaren esku dago. Alegia, euskaldun berri diren elebidun horiek familia bat osatzen dutenean zein izango da beren seme-alabei emango dieten lehen hizkuntza? Puntu hori euren esku dago. Ez dago inongo lege, dekretu edo agintariren esku. Ikerketek esaten dutenez, badakigu horiek ohitura handia dutela etxeko hizkuntzatzat gaztelania hartzeko eta horren aurrean pedagogia sozial handia egin beharra dagoela uste dut euren erabakiak zer nolako pisua izan dezakeen jabetzeko. Hortik aurrera, euskarak mendetan iraun baldin badu, garai bakoitzeko herritarren behar komunikatiboak asetzeko gai izan delako izan da. Gazteen kasuan beste horrenbeste: gazteek dituzten behar komunikabideetarako tresna egokia baldin bada euskara, gazteek erabiliko dute. Euskara biziberritu eta indartzeko estrategien ardatz eta muin nagusia erakargarritasuna izan behar du: euskararen beraren erakargarritasuna eta baita euskaraz baliatzen diren gizaki eta taldeen jardunaren erakargarritasuna ere. Hizkuntzak gazte horien behar komunikatiboak asetzeko tresna egokia izan behar du. Era berean, euskaraz erakargarri zaizkien produktuak beharko dituzte: musikan, literaturan edo bestelako jardueretan.

 

Liburuko datuen arabera, 1982 urtean abian jarritako Euskararen Legea oso baliagarria izan da ezagutza eta erabilera sustatzeko. Baina ez nahikoa. Zergatik?

Euskararen Legearen eskutik, 25 urteotan Euskal Autonomia Erkidegoan –Euskararen Legea horkoa baita–, egin dena ikaragarria da. Oro har, egin behar zena egin da. Soziolinguistikaren arloan, gaur, munduan zehar, punta-puntako esperientzia aurreratuenen artean onartu eta aztertzen da euskarak EAEn urte hauetan guztietan egin duen bidea. Hori hain garbi esatea oso garrantzitsua da. Inork ez zuen espero Euskararen Legearekin 30 urtetan EAEn euskararen egoera guztiz normalizatua egongo zenik, baina datuak ikaragarriak dira: Euskaraz zekitenak %20 ziren eta gaur %37 dira. Orduan elebakarrak %66 ziren eta gaur %45 dira. 15 urtetik beherakoen artean elebidunak %20 ziren eta gaur %75 dira. Gaur EAEn duela 25 urte baino herritar gutxiago bizi gara –zahartu egin den gizarte bat delako gurea–, 120000 etorkin daukagu –hots, gure herritar kopuruaren %5a euskaraz ez dakiten etorkinak dira–. Herritar gutxiago izanagatik, hala ere 325000 elebidun gehiago dauzkagu. Saltoa ikaragarria da: 16 eta 24 urte bitartean, %58a elebiduna da gaur eta %25a elebidun pasiboa –euskaraz ulertu bai, baina hitz egiteko gai ez dena–. Euskararen erabilera gehitu egin da, euskarari buruzko gizartearen jarrerak areagotu egin dira. Urte hauetan eman den bilakaera, nik uste, positiboa da. Euskarak ez du sekula gaur dituen adina hiztun eduki. Inolako zalantzarik gabe, azken 25-30 urteetan hazkunde baten kronika da euskararen historia. Baina hori esanda, Euskararen Legeak ez du eduki garapen bera arlo guztietan: Hezkuntzan oso garapen handia eta trinkoa eduki du, hedabideetan ere garapen garrantzitsua izan du, gizarte bizitzako hainbat esparrutan euskarak gaur duen presentzia duela 30 urtekoa baino handiagoa da, literaturgintzara nahiz ikus-entzunezkoetara begiratzen badugu ere bistakoa da hori. Beste hainbat alorretan, ordea, egin dena baino gehiago egin zitekeen nire ustez.

Administrazioarenean, oro har, eta justiziarenean bereziki?

Administrazioan egin den ahaleginari etekin handiagoa atera zekiokeen. Hor badago nabarmen zer hobeturik. Administrazioaren barruan justiziara begiratzen badugu, aurrerabidea oso txikia eta guztiz bigarren edo hirugarren mailakoa dela agerikoa da. Administrazioaren beraren barruan justiziarena beste uhartetxo bat da, administrazioarena baino oraindik ahulagoa dena. Dena den, bi gauza bereizi behar dira: Batetik, Estatuko administrazioaren esku dago justiziaren zati bat. Botere judizialak eskumen zentralak ditu eta epaile eta fiskalen artean hizkuntz ezagutzaren exijentzia eta kontu hartzea ezin da EAEtik bertatik ezarri, konpetentziarik ez dagoelako. Hori Aginte Judizialaren Kontseiluaren esku dagoen zerbait da eta hor Estatuko justizi administrazioak elebitasunari argi eta garbi bizkarra eman dio. Hizkuntz legedia betetzetik norbait urrun baldin badago, –eta paradoxikoa badirudi ere–,  hori justizia administrazioa da eta egoera hori oso-oso larria da. Europako kontseiluak berak adierazi izan du Espainiako legedian aldaketak egin beharko liratekeela edozein prozedura judizial herritarrak nahi duen hizkuntzan aurrera eraman ahal izatearren, bide guztiak bermatzeko. Bestetik, justizia administrazioan urte hauetan hainbat baliabide jarri dira euskararen erabilerari lekua egiteko. Epaileen eta fiskalen gainean eskumenik ez edukitzean, Eusko Jaurlaritzak epaileekin eta abokatuen elkarteekin hitzartuta, sustapen politikak egin ditu euskara ikastaroak antolatuz edo justiziako terminologia baliatu ahal izateko bitartekoak jarriz… Hamaika tresna eta baliabide jarri dira euskararen erabilera bultzatzeko, baina hala ere, justizia administrazioan, oro har, euskararen presentzia hutsaren hurrengoa da. Hutsaren hurrengoa baldin bada, ez da epaile eta fiskalen konpetentzi ezak eragiten duelako bakarrik. Izan ere justizia administrazioan askok hartzen baitugu parte, baita demanda bat sartzen dugun herritarrok ere. Eta demanda horiek ez dira euskaraz aurkezten. Enpresa nahiz herritarren arteko hitzarmen pribatu eta konbenioak epaitegietan bukatzen dute maiz, baina horiek ere ez dira euskarazkoak izaten. Hori bezala, justizia administrazioan Ertzaintzaren edo herrietako udaltzainen eskutik epaitegira iristen diren salaketen %95etik gora gaztelaniaz aurkezten dira. Gogortasun osoz justizia administrazioan dagoen hutsune ikaragarria salatzen dudan bezala, gure buruak engainatu nahi ez baditugu, gure esku dagoena ere egiten ez dugula onartu behar dugu justiziaren administrazioan euskararen erabilera areagotzeko.

 Euskal gizartea zerbait gaizki egiten ari al da euskarak baldintza egokietan mundu globalizatuan aurrera egin ahal izan dezan?

Euskal herritarrek, oro har, bultzada handia eman diote euskarari. Herritarren aldetik bultzada hori egon ez balitz, –nahiz eta Euskararen Legea egon eta herri erakundeek bultzatu dituzten politika aurrerazaleak bultzatu–, ez zen aurrera egingo. Euskara biziberritzeko prozesu hau hirugarren batzuen esku dagoela irudikatzen dugun bakoitzean egiten dugu huts. Uste izaten dugunean gai hau herri aginteen esku dagoela eta diru batzuk gora-behera konpon litekeela. Euskararen etorkizuna, ordea, gure esku dago eta urte hauetan eman diren aurrerapausoek inoiz baino gehiago hurbildu gaituzte egoera horretara. Ezinbestekoa dugu edozein gizarte demokratikotan herritarrei eskubideak aitortzea eta eskubide horiek betearaztea. Beraz, ezinbestekoa da edozein gizarte demokratikotan hori bera egitea hizkuntz eskubideekin. Herritar guztien hizkuntz eskubide guztiek Hizkuntza Politikaren ardatz izan behar dute, nahiz eta eskubide horiek beste eskubide batzuekin ere uztartu behar diren; ez baitira absolutuak. Euskadin Euskararen Legeak aitortuta baditugu hizkuntz eskubideak eta horrek Hizkuntza Politikaren ardatz nagusia izan behar du. Baina era berean, baita euskararen erabilera praktikorako estrategiak, guneak eta bideak zabaltzeak ere, eta horretan, etorkizuna herritarren esku dago. Euskaraz ez dakitenei ikasteko urrats bat ematea tokatzen zaie eta euskaraz dakigunoi erabilera praktikoa egitea dagokigu.

 Zeintzuk dira 30 urte hauetan euskalgintzak egin dituen bekatu nagusiak? Zein alderdi abertzaleek egindakoak? Zein alderdi konstituzionalistenak?

Euskalgintzari dagokionez: Euskalgintza oso kontzeptu zabala da –instituzionala, soziala, politikoa…–. Lehenik eta behin euskalgintzak egin duen lan eskerga azpimarratu behar da. Bekatu bat aipatzearren, nahi izatea ahal izateko aski dela uste izatea aipatuko nuke. Nahi izan gabe ezinezkoa da ahal izatea, baina nahi izate hutsa ez da aski ahal izateko hizkuntza kontuetan. Mitxelenak, handikeriazko menturarik gabe euskararentzat behar besteko tokia aurkitu behar dela esaten zuen. Anbizioak itsutuz gero, lorgarriak ez diren planteamenduak egitera eraman baitzaitzake. Nire ustez, euskalgintzak kasu batzuetan  horretan egin du bekaturik.

Alderdi abertzaleak: Alderdi abertzaleen artean ere diferentziak daude. Esate baterako, ezker abertzale tradizionalak askotan egiten duen euskararen erabilera partidista ez da batere onuragarri euskararentzat. Euskarak herritar guztiena izan behar baldin badu –eta gizarte hau, zorionez, kolore askotako gizartea denez–, euskarak izan dezakeen ideologiarik eraginkorrena ideologia guztien bilgune izatea da. Inork horren erabilera partidistarik egitea ez zaio batere onuragarri euskarari. Hori esanda, ezker abertzale tradizionalak euskararekiko duen atxikimendu praktikoa eta egiten duen erabilera praktikoa ikaragarria dela esan nahi dut. Politika munduan atxikimendu hori da neurri handienekoa eta euskarak biziberritu eta indarberritzeko zerbait behar baldin badu, erabilia izatea da. Abertzaletasun instituzionalak, berriz, euskararekiko atxikimendu identitario, sinboliko eta politiko indartsua izan du urtetan. Atxikimendu horrek bizirauten lagundu dio euskarari eta euskararen zuzia piztuta oso indartsu mantentzen saiatu da abertzaletasuna. Euskararen aldeko hainbat mugimendu, abertzaletasun politiko-sozialaren esparruan umotutako ekimenak izan dira. Abertzaletasunak euskararekiko duen berotasun identitario horren ondoan, hizkuntzaren erabilerari dagokionez, berotasuna ez baina epelkeria nabarmentzen da. Eta hizkuntza bat erabiltzen ez baldin bada, desagertu egiten da. Ona litzateke abertzaletasun instituzionalak duen berotasun identitario horren eta epelkeria praktikoaren arteko distantzia murriztea, erabilera epela baino beroa izateko.

Alderdi konstituzionalistak: Sozialisten eta popularren jarrerak ez dira berdinak hizkuntzari dagokionez. Euskararen berreskuratze prozesu honetan, Euskararen Legea, Euskal Eskola Publikoaren Legea, Hezkuntza sistemako hizkuntz ereduen sistema edo administraziorako hizkuntz eskakizunen sistema onartzerakoan, sozialistak adostasun horretan abertzaleekin egon dira; popularrak, aldiz, ez. Zenbait udal erakundetan, hainbat konstituzionalista euskararen erabileraren aldeko politikei bultzada ematen ari zaie. Ezin dira guztiak zaku berean sartu; baina esan daiteke benetan sinisten baldin badute euskara guztiona dela, beraiei dagokiela euskaltzaletzea. Hizkuntza bizikidetzak politika euskaltzaleak behar ditu, abertzale nahiz abertzale ez direnen eskutik etorri beharko luketenak. Politika euskaltzaleak aktiboki bultzatzea, egiten ez dituenaren esku dago konstituzionalisten artean. Oro har, bada hor defizita nire ustetan. Euskararen aldeko politikei mesfidati begiratzeari utzi egin beharko liokete, “bai baina ez” moduko jarrerak alboratu eta euskararen erabilera pixkanaka baina etengabe, indartsu eta konplexurik gabe, bultzatzearen aldeko diskurtsoa bereganatu eta gizarteratu beharko lukete, hizkuntza politika eraginkor bati sendoago eutsi alegia, euskara eta gaztelania orekatzeko indartu beharrekoa euskara dela inoiz ere ahaztu gabe, eta horretan gaurko Eusko Jaurlaritzak biderakusle izan beharko luke. Nahi nuke beren zuzeneko ardura hori bete dezaten.

 Euskarak etorkizunean galtzeko arriskurik ez duela diozu. Ikuspegi baikorregia irudituko zaio askori…

Iparraldeko, Nafarroako eta EAEko euskararen egoera bereizi egin behar da, dudarik gabe. Hizkuntza gaur biziberritzeko hiru baldintza eman behar dira: lege babes egokia, Hizkuntza Politika publiko aktiboa eta herritarren atxikimendua. Hiru horietan herritarren atxikimendua da erabakigarriena. Euskararen bilakaerak azken 30 urteotan hori konfirmatu besterik ez du egiten, izan ere euskarak oso bilakaera diferentea izan baitu Iparraldean, Nafarroan eta EAEn. EAEn Euskara Legearen eskutik oso babes egokia izan du, herritarrei hizkuntz eskubideak aitortuz eta herri aginteei obligazioak ezarriz. Euskarak ez du EAEn sekula eduki azken 30 urteotan izan duen bultzada eta ondorioz euskara hazi egin da. Hazkunde hori askoz ere motelagoa izan da Nafarroan: Nafarroako gobernuak jarraitzen duen Hizkuntza Politika benetan kezkagarria da eta Europa osoan oso kasu bitxia da berea duen hizkuntza aktiboki babesten ez duen gobernuaren jarrera. Iparraldean azken urte hauetan Euskararen Erakunde Publikoaren eskutik badago Hizkuntza Politiko publikoa, nahiz eta inolako lege babesik gabekoa izan. Lege babesik ezak eta Hizkuntza Politika publiko ahulak ere herritarren atxikimendua ahuldu egiten du. Iparraldean, beraz, atzera egin du euskarak.

Euskararen lurraldeek dituzten herritarren %80a EAEn bizi da eta euskal hiztunen %80a ere bai, gutxi gora-behera; aipatu faktoreak sendoenak diren lurraldean, hain zuzen. Horregatik euskarak, oro har, izan duen bilakaera hazkundearen bilakaera izan da. Mundu zabalean begiratuta, jakina da hizkuntzak hil egiten direla. Une honetan Unescoren eskutik 6500-7000 hizkuntza katalogatuta badaude, guztiok dakigu horietatik 2000 edo 3000 hizkuntza desagertzeko arrisku bizian daudela. Euskara, ordea, ez dago talde horren baitan eta orain dela bost urteko eta oraingo Unescoren atlasak alderatuta, euskarak aurrera egin duela ikusten da. Euskara ez dago hilzorian zentzu horretan eta euskararen 30 urteotako prozesuak erakusten du hizkuntzak indartzea egingarria den helburua dela. Euskarak gaur inoiz baino hiztun gehiago daukan arren, hori bezain ozen esaten dut euskarak atzera egiteko arriskua ere baduela, bere ondoan dauzkan gaztelania eta frantsesak ez bezala. Pixkanakakoa baina etenik gabekoa izan behar du euskara biziberritzen jarraitzeko lana, bai herri aginteen aldetik, eta bereziki, herritarren aldetik; hizkuntzak daukan bizi indar bakarra erabilia izatea baita.

Etorkizuna bermaturik al du euskarak?

Iraganeko lanak ekarri gaitu hona, baina bihar-etzikoa hemendik aurrera egiten dugunaren esku dago. Gauza bat da irautea, beste bat, ordea, sasoitsu edo ahul bizirautea. Euskarak baditu atzera egiteko arriskuak, badugu zertaz kezkaturik. Adibidez: Elebidun direnetako zenbat da egiazki hiztun, eta zenbatek eta zertarako erabiltzen du euskara? Erabilera gehitu egin da, baina ez gaurko elebidunek atzokoek baino gehiago erabiltzen dutelako, gaur atzo baino milaka elebidun gehiago garelako baizik. Erabilera eremu publikoan gehitu da, asko gainera, baina ez etxeko salan. Eskoletako eta Unibertsitateko ikasgeletan euskaraz ikasten dutenek, zein hizkuntza erabiltzen dute jolastokian, pasilloan edo kafetegian? Askorentzat ez ote da euskara ia soilik hizkuntza akademikoa? Euskarazko era guztietako produktuak ikaragarri gehitu dira, baita kontsumitzaile potentzialak ere, baina zenbat dira euskarazko produktuen kontsumitzaile errealak? Euskarazko hitz-jarioa sendotu edo makaldu egin zaie euskaldun zaharrei? Zer-nolako balio sozialekin lotzen dute gazteek euskara? Euskararen ezagutza hazi den neurri berean hazi al da euskararen prestigio soziala? Zergatik oraindik ere milaka dira euskarari bizkarra ematen dioten euskal herritar erdaldun elebakarrak?  Elebitasunaren defentsa zinikoa ez al da indarra hartzen ari plaza publikoan? Zergatik euskara ikasteko ahalegina egin duten askok, gure txalo guztiak merezi dituztenak, berealdiko ahalegina egin eta gero ez dute euskara ohikotasunez eta naturaltasunez erabiltzen, aukera eduki arren? Galdera gehiago ere egin daitezke. Soluzioak bilatzeko hobe dugu geure buruari begiratu eta nik zer egin dezaket eta egin behar dut? galdetzea, errua hirugarren batzuena delakoan diskurtso erresistentzialista eta ezkorren errazkeriatan lokartzea baino.

Zer eta nola hitz egingo ote da hemendik 25 urtera Euskal Herrian?

45 urtetik beherako ia-ia herritar guztiak elebidunak izango dira. Gure ezaugarri soziolinguistikoengatik ez da posible euskara eta gaztelania neurri berean menderatzea, baina elebidun izango dira. Funtzio batzuetan euskara izango da gehien erabiltzen den hizkuntza, –adibidez, derrigorrezko hezkuntzan– eta beste funtzio batzuetan gaztelania izango da gehien erabiliko dena, –esaterako, ikerketa unibertsitarioan–. Beste gauza batzuetan, berriz, ingelesa erabiliko da. Etorkizunean beraz, herritar batzuen lehen hizkuntza euskara izango da eta beste batzuena gaztelania.  Euskara eta gaztelaniaren arteko harremana harreman diglosikoa izango da, bi hizkuntzen artean funtzioak eta guneak banatu egingo dira eta banaketa horretan euskarak behar beste arnasgune behar ditu gero eta hizkuntza erabiliagoa izateko. Bestalde, euskararen hazkundearekin batera, hori bezain garrantzitsua da euskal hiztunen komunikazio trinkotasuna. Euskal hiztunentzako euskara baliagarri izatea naturaltasun osoz euskara erabiltzeko. Gaur, gaztelaniatik euskarara gero eta jende gehiago gerturatzen ari den arren, denbora berean, euskaldun zahar direnetako hainbati euskarazko adierazkortasuna indartu ordez herdoiltzen ari zaio. Errazago jotzen dute egunerokotasunean gaztelaniara. Hori ardura handia eskatzen duen fenomenoa da: etxetik euskal hiztun denak ez badu euskara bere hizkuntza ohikoena bezala erabiltzen, hemendik hamarkadetako perspektiban, euskara bigarren mailako hizkuntza izatera kondenatzen arituko gara. Horregatik, euskararen hazkunde demografikoa ahaztu gabe, euskal hiztunen komunitatea trinkotzeari erreparatu beharko lioke hizkuntza politikak eraginkorra izan dadin. Etorkizuna neurri handi batean geure esku dago.

 

Aipuak:

-Kohesio soziala bermatzen ez duten hizkuntz paradigmek erreka joko dute, ez daukate etorkizunik

-Azken 25-30 urteetan hazkunde baten kronika da euskararen historia

-Hizkuntz legedia betetzetik norbait urrun baldin badago –eta paradoxikoa badirudi ere–,  hori justizia administrazioa da

-Euskaraz ez dakitenei ikasteko urrats bat ematea tokatzen zaie eta euskaraz dakigunoi erabilera praktikoa egitea dagokigu

-Euskarak izan dezakeen ideologiarik eraginkorrena ideologia guztien bilgune izatea da

-Hizkuntzak daukan bizi indar bakarra erabilia izatea da

-Euskaldun zahar direnetako hainbati euskarazko adierazkortasuna indartu ordez herdoiltzen ari zaio

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Libertad lingüística efectiva

Lo decía en el artículo “Una artimaña perversa” publicado en este periódico (29-08-2011): el cambio que en la Ley sobre los derechos lingüísticos de los consumidores pretenden hacer el PSE-EE y el gobierno, con el apoyo de PP y UPyD, es un retroceso respecto a posiciones sostenidas por los propios socialistas en el pasado. En efecto, en septiembre de 2008, cuando el PP pretendió la derogación del decreto sobre derechos lingüísticos de los consumidores, el PSE-EE marcó distancias y propuso, mediante enmienda, la supresión de las sanciones previstas solo “para las obligaciones lingüísticas de carácter oral que se establecen para cualquier información o asesoramiento directo al consumidor o usuario”; es decir, los socialistas optaron entonces por mantener el sistema sancionador para el incumplimiento de las obligaciones de carácter escrito, así como para las de carácter oral cuando se tratara de información dirigida a una pluralidad indeterminada de usuarios (megafonía y similares). Ahora, sin embargo, pretende anular el sistema sancionador en su totalidad. Lo que hace tres años aprobaban, hoy lo rechazan al juzgarlo como imposición y contrario a la libertad. ¿Qué ha pasado?

Además, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, los pretendidos cambios trascienden el sistema sancionador. Lo que hoy proponen el PSE-EE y el Gobierno supone un retroceso también con relación a ordenanzas aplicadas y gestionadas  durante años por alcaldes socialistas en ayuntamientos como Andoain, Errenteria, Irun y San Sebastián. Mientras en esos ayuntamientos toda entidad privada que recibe subvención municipal para sus actividades tiene la obligación de garantizar el uso del euskera en las mismas, el PSE-EE pretende modificar la Ley para limitar dicha obligación, de modo que no sea aplicada al conjunto de las entidades subvencionadas, sino solamente a las que “reciban subvenciones destinadas específicamente a la integración del euskera en las relaciones laborales y la atención al público”. Curiosa manera de fomentar, aquella que atribuye obligaciones solo a quienes se esfuerzan en utilizar también el euskera en su entidad.

Y hay más. A través de la modificación, se pretende que el Gobierno “fomente líneas de ayuda para facilitar la presencia de las dos lenguas oficiales”, como si la presencia del castellano fuera inexistente o escasa o estuviera amenazada, y, por tanto, estuviera necesitada de impulso y de ayudas económicas. Afortunadamente, el castellano no necesita impulso aquí, entre nosotros; tiene suficiente vigor, no necesita guardianes. Es el euskera el que necesita apoyo equilibrador.

Tengo la impresión de que en el PSE-EE a alguien se le ha ido este asunto de las manos. ¿O tal vez sea la mano del PP? En absoluto les niego legitimidad ni derecho para el retroceso, faltaría más, pero cuestiono la eficacia de esas medidas si se trata de avanzar hacia una mayor libertad e igualdad lingüística. No juzgo intenciones, no es este –no debe serlo- un debate entre enemigos y talibanes del euskera, ni entre enemigos y defensores de la libertad. Pero sabemos bien que, al igual que no todo lo que se hace a favor del euskera sirve necesariamente para fortalecerlo, tampoco todo lo que se dice hacer en defensa de la libertad sirve para protegerla, sino que, en ocasiones, sirve más bien para consolidar imposiciones y desigualdades que la cercenan en materia lingüística.

Para seguir avanzando progresivamente en el uso del euskera, la condición más necesaria, incluso imprescindible, es que ese sea el deseo de la inmensa mayoría de la ciudadanía. Pero solo eso tampoco es suficiente. Hace falta, además, que haya más y más oportunidades de uso, que la libertad de elección lingüística pueda ejercerse efectivamente: no imponer pero tampoco impedir de hecho el uso de ninguna lengua oficial. Para ello, a los poderes públicos corresponde asegurar el amparo efectivo del derecho al uso social del euskera, así como su fomento real, entre otras cosas porque no hay libertad sin igualdad de oportunidades, y no hay convivencia lingüística respetuosa sin equiparación de derechos entre los convivientes. Todo derecho conlleva alguna obligación, y toda acción pública que pretenda mayor igualdad y equilibrio conlleva inevitablemente incomodidades para quien más tiene y para quien ostenta la hegemonía.

 Aquí no cabe el dogmatismo lingüístico, porque nada se debe ni puede hacer en contra de la voluntad ciudadana. Pero tampoco cabe el darwinismo lingüístico supuestamente liberal, pues al eternizar la desigualdad de origen, impide la libertad e impone la ley del más fuerte. Es una falacia contraponer el fomento del uso del euskera a la regulación impulsora de su uso con normas aplicadas, por supuesto, con criterios de razonabilidad y progresividad. Según un estudio del propio Gobierno Vasco, el 81% de la ciudadanía considera que los consumidores tienen derecho a ser atendidos en euskera y castellano. Por tanto, desde un no rotundo al principio de la imposición, y a la vista de la realidad sociolingüística, reconozcamos la incongruencia del repetido sonsonete de la imposición del euskera. ¿Acaso son una imposición y una afrenta a la libertad la Ley antitabaco que prohíbe fumar en ciertos espacios de titularidad privada, la legislación sobre igualdad de género que obliga a respetar determinadas cuotas de representación en las listas electorales, la prolija legislación que obliga a utilizar el castellano en determinados productos de consumo en España, las leyes de igualdad recientemente aprobadas en Holanda, Bélgica, Italia y Francia que obligan a una cuota mínima de mujeres en los órganos de decisión de sus empresas privadas? Entonces, ¿por qué han de serlo las normas que pretenden garantizar –no sólo predicar- efectivamente tanto la información a los consumidores vascos en las dos lenguas oficiales como el uso voluntario de las mismas en las grandes superficies comerciales o en las grandes empresas de servicios?

Publicado en el Correo y en Diario Vasco el día 05-10-2011

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No imponer, No impedir

Ante todo, deseo agradecer a J.M. Ruiz Soroa, la atención que, aun desde la más profunda discrepancia, ha prestado a mi libro Babel o barbarie.

No obstante, es obligado señalar que Ruiz Soroa me atribuye una intención que no figura ni en mi libro ni, por supuesto, en mi ideario: “obligar a los otros a hablar euskera (…) al vasco monolingüe se le obliga a aprender y usar el euskera”. Nada más lejos de mi ánimo y de mi texto: soy partidario de garantizar el conocimiento y uso del euskera (y del castellano), no de imponer su uso (ni el del castellano). Soy partidario de promover –no tan sólo “permitir”– el uso del euskera, pero no de imponerlo. Soy contrario a la imposición, incluida la imposición pasiva, que ciertas prácticas monolingües llevan aparejada.

Dicho esto, merece la pena desgranar algunas reflexiones al hilo de las objeciones planteadas por Ruiz Soroa. En primer lugar, resuelve la colisión de derechos que se produce entre el bilingüe que opta por vivir en euskera y el monolingüe que no puede utilizar esa lengua haciendo prevalecer el derecho del monolingüe sobre el del bilingüe, a quien prescribe una dosis de resignación, puesto que “tiene garantizado en todo caso el valor comunicativo porque puede hablar en castellano”.

Pues bien, esa situación es, precisamente, lo que una política lingüística orientada hacia la cohesión social debe eludir y, si llegara a producirse, corregir. Y es que, como bien apunta Ruiz Soroa, todas las políticas públicas “necesitan de una justificación”, especialmente en democracia. Y ¿qué mayor o más noble o más democrática justificación puede existir para una política pública que el deseo ampliamente mayoritario de una sociedad? Otra cosa es, claro está, la legitimidad de la política lingüística de fomento del multilingüismo en Euskadi (es decir, de fomento del conocimiento y uso del euskera) que se propugne. Y haría bien Ruiz Soroa, y cualquiera, en tachar de ilegítima la que yo propugno si ésta impidiera al monolingüe mantenerse aferrado a esa limitación. ¿O es que alguien consideraría lesivo para los derechos de nuestros niños y jóvenes el hecho de que se programe la enseñanza del inglés, geografía, literatura o matemáticas en nuestro sistema educativo, bajo el argumento de que pueden existir alumnos (o padres y madres de alumnos) que no deseen adquirir conocimientos en tales materias? O, en otro orden de cosas, ¿debería depender de la voluntad de uno u otro contribuyente “perjudicado” que determinado gobierno decidiera aplicar, pongamos por caso, una política fiscal progresiva en bien del equilibrio social? Obviamente, no.

La cuestión de las lenguas es un tema sensible, al que necesariamente debemos aproximarnos con cautela y responsabilidad. Debemos aproximarnos con el único objetivo de la convivencia, huyendo como de la peste de cualquier perspectiva que sirva para ahondar en el conflicto. En nuestro caso, un país con una lengua propia y dos lenguas oficiales, la única solución sostenible y armónica consiste en dar con el punto de equilibrio entre ambas lenguas y, en consecuencia, garantizar efectivamente la igualdad de oportunidades para vivir en cualquiera de ellas, sin imponer ni proscribir ninguna. Ciertamente, la búsqueda del equilibrio entre ambas es la solución más difícil y compleja, pero es también la única legítima y eficaz.

Pero la complejidad de una política lingüística legítima y eficaz como la que propugno –una política lingüística de fomento del euskera y respeto a todas las lenguas y a las opciones lingüísticas personales de sus hablantes– no radica, como parece sugerir Ruiz Soroa, en la manera de dilucidar si “el poder público tiene derecho a convertirle [al monolingüe] coactivamente en bilingüe”. De hecho, si algún derecho asiste al poder público, éste es el de allanar los obstáculos que la cohesión social halle en su avance, y lo que propongo en Babel o barbarie es, precisamente, que la superación de esos obstáculos en materia lingüística se base más en la persuasión y el máximo consenso social, que en meros procedimientos coercitivos. Ahí estriba la complejidad de la tarea.

No es aceptable que las personas bilingües vean mermados sus derechos por el hecho de serlo. Al bilingüe no cabe imponerle el uso del castellano “porque también sabe castellano”, pues sólo a él le corresponde el derecho de optar entre ambas lenguas. Es decir, la condición de bilingüe no puede acarrear una duplicación de obligaciones y una restricción de derechos.

Dicho de otro modo: cualquier adulto puede negarse a utilizar el euskera y a aprenderlo, pero no puede pretender que la política lingüística que la mayoría social demanda se base en esa actitud de rechazo práctico hacia una de las lenguas oficiales de la comunidad. Ni mucho menos puede pretender que los responsables de encauzar la política lingüística renuncien a hacer de ella una contribución a la armonía y cohesión social, y no una herramienta de restricción de derechos.

La política lingüística se ha abordado entre nosotros durante estas tres décadas, no sin problemas, no sin disfunciones, pero en un clima de integración y con un sentido de la moderación elogiados en todo el mundo. Entre todos hemos conseguido que las luces prevalezcan claramente sobre las sombras, se mire por donde se mire. No echemos a perder ese enorme capital de avance del euskera en concordia y entendimiento. Poco o nada bueno aportan las actitudes negativas o displicentes ante las lenguas diferentes a la que cada cual considere propia. Poco o nada bueno aporta el observar la diversidad lingüística como una anomalía. La cohesión social exige de todos nosotros un serio compromiso con la diversidad, también en materia lingüística, ejerciendo los derechos pero asumiendo las obligaciones, porque sabido es que los derechos sin sus correlativas obligaciones no son derechos, sino privilegios.

Hagamos el camino sin imponer usos ni privilegios lingüísticos propios de anhelos monolingüistas, sin impedir el ejercicio de los derechos lingüísticos reconocidos a la ciudadanía vasca y reclamados mayoritariamente por ella. Será, sin duda, una contribución histórica del pueblo vasco a la historia moderna de la democracia.

 

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¡Es la convivencia!

COMPRENDER LAS CLAVES de un sistema avanzado, democrático y equitativo de convivencia y ponerlas en juego es el empeño más noble al que las sociedades modernas y sus representantes políticos pueden dedicar hoy sus afanes. Una de esas claves es, indudablemente, la diversidad lingüística y su gestión.

Parece una obviedad. En España no lo es.

Buena prueba de ello es la reciente sentencia del Tribunal Constitucional en relación al Estatut. No es casualidad que la misma sentencia que desvirtúa el concepto de nación (“nación no hay más que una, la española”), venga a sugerirnos que LENGUA con mayúsculas –obligada y obligatoria– sólo hay una, y que las otras son de menor rango. Según eso, la España multilingüe no existe, sino que sólo existe una serie de territorios con cierta particularidad bilingüe, y ni siquiera en esos territorios la llamada lengua común y la lengua propia oficial podrían gozar de idéntico rango constitucional.

Quienes así piensan deberían hablar abiertamente de lengua única, porque eso es, y no otra cosa, lo que persiguen. Anclados en el discurso de España como Estado-Nación, sostienen, más o menos abiertamente, que lo que corresponde es una lengua común-única. Es el viejo y discriminador paradigma del “estado/nación/lengua”, frente al paradigma del multilingüismo.

No es sólo una u otra lengua (incluido el castellano, que es también mi lengua) y sus respectivos hablantes los que sufren menoscabo por las prácticas hegemonistas, sino la propia convivencia. Quienes defendemos una perspectiva armonizadora de la política lingüística rechazamos tanto el darwinismo lingüístico, que tiende a liquidar a las lenguas no hegemónicas en base a una pretendida selección natural, como a los estériles voluntarismos que sueñan con un imposible e indeseable “monolingüismo aspirante”.

Sabemos que el futuro de nuestras lenguas (de todas ellas) está sobre todo en manos del compromiso y adhesión lingüísticos de sus hablantes. Nada puede hacer tanto por una lengua como sus hablantes, cierto, pero los poderes públicos deben poner en juego los elementos necesarios para corregir las asimetrías deudoras de un discurso ya superado por la dinámica social en todo el orbe, y muy señaladamente en los territorios bilingües del Estado español.

 

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